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domingo, 3 de enero de 2016

1 de enero...

Debería ser un crimen que una persona le quite a la otra las ganas de vivir, de soñar, de poder hacer lo que quiera, de ser libre, de quitarle la alegría de su vida, de no dejar que vea más allá de lo que esta le imponga, que le imponga su voluntad, que no la deje creer en algo más que lo que esta quiere que crea... Debería ser un crimen el que alguien le robe el alma a la gente, haga con esta lo que le dé la gana, le trate como una mierda y luego, cuando se aburra del juguete nuevo, la tire a la basura sin importarle nada el trauma o el miedo que esta le haya creado a una persona y que, gracias a ser como fue, esta persona ya  no confíe ni en su sombra... Ojalá se creara una ley anti ladrones de felicidad...

Todas las personas somos libres de elegir lo que queremos que exista en nuestras vidas. Sé que es fácil decirlo desde fuera de tu vida, y más cuando un día te enamoras de una persona con la que crees que llegarás a conocer el cielo. Sé que al comienzo todo el maravilloso, como dice un dicho: "Escobita nueva barre bien", pero después pueden ir bien o mal las cosas, lo importante es tener los pies en el suelo, no dejar que inconscientemente se vayan apoderando de tu vida, de tus sentimientos, ni de nada, no te vayan a convertir en una persona temerosa de demostrar lo que sientes por miedo a que la otra parte no se lo tome a bien. Debes ser tú, ser como eres, y si esa persona te quiere y te valora le gustará ver esos detalles que salen de ti, si no es así y te da miedo decir un hola por miedo a que no lo guste, te doy un consejo: ¡Deja ese tema de una vez! Así de simple, porque, o dejas esto, o lo que eres tú se anulará. Y todo lo que tú sabes hacer para que medio resulte algo que no te hace bien es aprender a callar lo que sientes, y para eso, mejor sola que andar jodida por el mundo.

James S.

jueves, 31 de diciembre de 2015

365

Alguna vez te has parado a pensar que quizás éstas sean tus últimas uvas,
que ese mensaje de las doce en punto sea el último año que lo envíes
porque no esté la otra persona, o quizás, seas tú el que no esté.
Y cuanto hace que no te paras a pensar que esta vida
corre como las ojas del calendario que estamos a punto de tirar.
Alguna vez has pensado que esta noche los hospitales están igual de llenos
que otro día cualquiera, viendo a niños nacer, pero también a gente marcharse.
Hoy me da por pensar en aquellos que cenarán solos, que la vida les ha golpeado
o que simplemente ellos quisieron golpear a la vida y ésta se lo haya devuelto.
Me da por pensar en la tristeza de la nevera vacía, del frío dentro de casa,
de la abuela enfundada en su bata llorando al oír las campanadas,
de la mitad de una pareja abandonada en cualquier sala de estar mal decorada.
Me da por pensar en ti. Y en mi. Y en las personas a las que echo de menos.
Me da por pensar en todos esos sueños que me prometí hace 365 días,
en los momentos duros que he vivido este año y en los que han hecho
que me doliese la barriga de tanto reír. Pienso en las pieles que abracé,
en todas las bocas que no besé y la que me besó cada noche,
en las veces que he llorado de tristeza, de felicidad, de desesperanza...
Después me limpio las mejillas de recuerdos, apago esta Navidad calurosa,
y pienso en el futuro, que si se tiene que acabar este año que nos pille bailando.
Que nadie pueda reprocharnos que no supimos vivir la vida.
Que la vida se tenga que sentar a esperarnosal final del camino.
Feliz año nuevo.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

629

Fueron más de mil noches durmiendo a tu lado
sin permitir nunca que se nos borraran  las sonrisas
cuando con tu torpeza tímida te acercabas
para decirme que me querías, para besarme
mientras el cielo se empeñaba en vernos mojados,
agarrados, corriendo de la mano y gritando
en cada portal que siempre estaría a tu lado.
Hay situaciones en las que la vida, el destino
o una simple mala decisión cambian todo lo que queremos.
Y yo lo aposté todo en la dirección equivocada.
Ahora te miro desde la distancia
mientras recuerdo todas nuestras noches reversibles,
la forma en que me hacías sentir, como me hacias el amor...
Y si te soy sincera aún me estremezco en las noches de otoño
cuando me meto en la cama y te recuerdo desnudo a mi lado,
quitándome los miedos a bocados, curándome los fracasos.
No te he olvidado,
ni sé como hacerlo...
Ni tampoco quiero, porque sigo enmorada de ti.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Una perla en Bilbao

El puente pasado, después de haber costado un par de añitos convencer a nuestros padres, vinieron a visitarme mis madrileñas Pilar y Patri. Aquí os dejo el video del resumen de ese puente. La verdad que me encanta el resultado final!! Darle a like si os ha gustado :)



sábado, 19 de diciembre de 2015

Si llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que enferme, puede que hasta sera por Skype.

Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás vuestra historia, tendréis hijos con nombres raros y con gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminaréis juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.